Charlie Parker y Clint Eastwood
Charlie Parker y Clint Eastwood

Clint Eastwood, gran aficionado al jazz, dirigió magistralmente Bird en 1988, biopic del genial saxofonista alto Charlie Parker, apodado Bird. Si te gusta el cine y el jazz y no has visto esta película, o has tenido mala suerte o eres tonto.

La primera vez que vi Bird, me dejó impresionado la escena de la sesión de grabación de «Loverman». Un Charlie Parker puesto hasta las cejas, próximo al delirio, dando tumbos mientras toca, estampando finalmente su saxo contra el cristal de la cabina de grabación.

Y de nuevo me senté en el sofá, bastantes años después, y apagué todas las luces. Ahí estaba otra vez  Forest Whitaker (¡qué grande haciendo de Charlie Parker!), y de nuevo la escena. Cómo se puede ir tan ciego y tocar tan bien!!! O quizá sea por eso… Se narra en la película, que tras tocar en un club de jazz, Parker regresa a su casa, borracho, donde inicia una discusión con su esposa Chan. Ante su lamentable estado, Charlie Parker ingresa en un hospital, donde el director del mismo cree que la mejor solución es tratar a Parker con electroshock; pero Chan se opone porque piensa que ello acabará con la creatividad de su marido.

Es imposible contar en algo más de dos horas todo lo que vivió este hombre que murió con tan sólo 34 años, pero el gran Clint Eastwood exprime lo más significativo de su vida y legado. Charlie Parker empezó muy joven con el saxo, y gracias a su corpulencia y a la libertad familiar que le permitieron sus padres, se metió muy rápido en los clubs de jazz de su ciudad natal, Kansas City. Después de mentir sobre su verdadera edad, logró un empleo como saxofonista, tras lo que siguieron las primeras experiencias con las drogas y el primer matrimono. A los dieciséis años, su vida era la de un adulto. A partir de ahí, la existencia de Bird transcurre entre el jazz, grabaciones, actuaciones, sufrimiento, ingresos hospitalarios, dos intentos de suicidio (uno por la muerte de su hija, a la que Parker no pudo atender médicamente), y todo regado por las drogas y el alcohol.

Ser el inventor de un estilo musical está reservado a los genios, a los que pasan a la historia. En la década de los cuarenta del siglo XX, cuando el swing estaba en declive, Charlie Parker revolucionó el jazz e inventó el bebop. Definir el bebop no es fácil, y además no tengo la formación musical para hacerlo. Fraseo rápido, cortante, nervioso, con notas agudas… Lo mejor es que lo escuches.

«Confirmation»

«Now’s the Time»

«Bloomdido»

«Kim»

«Blues for Alice»

Debo añadir que no se puede hablar del bebop sin nombrar también a otros grandes del jazz como Dizzy Gillespie, Max Roach, Bud Powell y Thelonious Monk.

Os dejo la famosa escena de la grabación de «Loverman». Mucho se ha especulado al respecto, dando lugar a una controversia sobre el valor estético de la grabación. Las reacciones se han movido desde la renuncia a incluir el tema en recopilatorios, hasta considerarlo una obra maestra. En cualquier caso, «Loverman» trasciende los dominios de la música y se ha convertido en un documento antes que un logro artístico.
https://youtu.be/Yhlk3jJIor0

El 9 de marzo de 1955, Charlie Parker se presentó en casa de la baronesa Nica de Koenigswater, una rica, intelectual y fan del jazz. Ante el lamentable estado de Bird, llamó al médico, que intentó hospitalizar al saxofonista, víctima de cirrosis y úlceras de duodeno, pero Charlie se negó. Eligió morir en aquel aristocrático piso de la Quinta Avenida. Tenía 34 años.

Su leyenda, que se había anticipado a su  muerte, cubrió entonces la inmensidad de la noche.

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Pasku

    Enhorabuena por el artículo! Genial!

    1. Jesús

      Gracias amigo!
      Intentamos compartir la banda sonora de nuestra vida.

      Un abrazo,
      Jesús

  2. JaviRock

    Hola 7m!
    …Charlie Parker, que se puede decir, uno de los Grandes, esa escena lo dice todo que feeling muestra y sin apenas sostenerse en pie, se «agarra» a su saxo como a la barra de un vagón de metro cuando frena.
    Espero que sea la mala suerte y no lo otro pero aún no he visto el film (creo que jamas la hecharon por TV) tendré que conseguirla en DVD y añadirla a la colección.
    La banda sonora, que sí tengo desde hace muchos años es impresionante y es que el amigo Clint cuida mucho la música en sus películas como buen amante del jazz y blues que es.
    Os recomiendo la BSO de «Los puentes de Madison», mucho blues con sabor a añejo e incluso con interpretaciones del propio Eastwood, cosa que hace muy a menudo en sus películas (no recuerdo ninguna que no me gustara).
    Grandes Charlie & Clint!

    Salut!

    1. Jesús

      Hola JaviRock!
      Seguro que ha sido la mala suerte y no lo «otro» 😉 Tan solo era un titular 😉
      Sí, Charlie Parker se agarra a su saxo porque lo era todo para él, era su vida. Y eso lo sabe transmitir perfectamente el bueno de Clint, que aunque era muy «sucio» con Harry, luego ha demostrado que es un maestro del cine con una sensibilidad que te «toca».
      Vi hace mucho tiempo «Los puentes de Madison», pero volveré a verla para recordar la banda sonora, que como bien dices, la cuida al máximo en todas sus pelis.

      Gracias por participar en nuestro blog, JaviRock! Esperamos verte más veces por aquí.

      Un saludo,
      Jesús

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