Gracias por ser guitarrista

Todo empieza cuando algo en lo que crees firmemente, en lo que llevas meses buscando y esforzándote, poco a poco te das cuenta de que no es para ti. Al menos tal como lo habías planteado. No recorras un camino porque huyes de otro; elígelo porque te gusta.

Entonces, las cosas que sueles hacer habitualmente y te gustan, ya no las haces: deporte, leer, quedar con los amigos, incluso tocar la guitarra. Tu estado físico y mental han perdido energía, estás apagado. Te cuesta un huevo levantarte para ir a trabajar. Sólo quieres pasar el día «dignamente», llegar a tu casa y aislarte.

Incluso hay momentos en los que no te aceptas a ti mismo, y esto es grave. Tenemos que aceptarnos como somos; no hay que pelearse demasiado con nosotros mismos pase lo que pase.

Rosa me decía que puede ayudarnos un sencillo ejercicio:

Todos los días, antes de acostarte, da las gracias.

Seguro que encuentras una lista mayor de la que crees, que te impulsa a seguir hacia adelante. Cada día puedes encontrar nuevas situaciones o personas a quienes puedes darles las gracias.

El finde pasado estuvimos mi mujer y yo en Cilanco, un pueblo perdido de Albacete, desconectados del mundo. La noche del regreso a casa hablamos Paloma y yo sobre las «gracias» que queríamos dar, y dijo:

Gracias por haber estado sin cobertura este fin de semana.

No os podéis imaginar lo sano que es pasar del móvil dos días, sólo dos días. Seguro que encuentras detalles como éste para agradecer todo lo bueno que tienes, que seguro que es mucho.

Cambia el chip, no digas:

Los 800 putos euros que gano al mes.

Di:

Qué bien me vienen los 800 euros.

Yo siempre empiezo agradeciendo lo mismo: tengo salud, tengo una magnífica familia, amigos, y sobretodo, una «copiloto» de vida que me entiende y respeta profundamente. A partir de ahí, cada día te puede aportar nuevas situaciones que agradecer. Hazlo.

Últimamente he incorporado un nuevo agradecimiento:

Gracias por ser guitarrista.

Tocar la guitarra tiene muchos beneficios:

  • Mejora la capacidad intelectual. Tocar un instrumento a cualquier edad hace que estemos más alerta, lo que puede conducir a una mayor capacidad de memoria.
  • Mejora la disciplina y la paciencia. La paciencia y la disciplina son virtudes que a muchos de nosotros nos falta en el mundo actual. La música, sin embargo, es capaz de mejorar la capacidad de atención del músico. La disciplina que se requiere para tocar la guitarra también es útil en tu vida cotidiana cuando te enfrentas con la rutina o tareas difíciles.
  • Alivia el estrés. ¿Has tenido un mal día? ¡Coge tu guitarra y toca! Calmarás la mente, se tranquilizará tu ánimo e incluso disminuirá tu presión arterial.
  • Te aporta sentido del logro. Qué gratificante es poder tocar un pasaje difícil de un solo en el que has estado trabajando durante mucho tiempo. La constancia, como todo en la vida, también da sus frutos en la música.
  • Comunica tus emociones. Tocar la guitarra es una vía de expresión de tus emociones. ¿Te ha dejado tu chica (o chico)? ¿Te han despedido del trabajo? O… ¿has encontrado a una persona con la que estás muy ilusionado? ¿La empresa que has creado hace poco va viento en popa? Expresa tus sentimientos: toca la guitarra.
  • Potencia el trabajo en equipo. Una de las cosas más gratificantes de tocar la guitarra es disfrutar con otros músicos. En un grupo se crea complicidad, se mejora y se aprende.
  • Mejora el tono físico. La música no beneficia sólo la mente y el alma, además es buena para el cuerpo. Al tocar la guitarra fortaleces los brazos, los dedos y las manos, e incluso las piernas si eres capaz de bailar sin perder calidad en tu ejecución 😉
  • Te sube la autoestima. Cuando tienes ocasión de decir: «Yo soy músico», ¡qué a gusto te quedas! La gente ya no te mira igual; ser músico es… distinto. Es tener sensibilidad, destreza, capacidad de expresar. Es algo muy grande.
  • ¡Qué bien te lo pasas tocando la guitarra! Así es, la música es diversión, ante todo diversión. Mejor con amigos, pero solo también.
Jesus y Pasku fluyendo
Pasku y Jesús fluyendo con la guitarra

Para terminar, decirte que de los momentos bajos y obstáculos que te encuentres en la vida, no nos queda otra: aprender.

Ah!, y

Gracias por leerme 😉

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Antonio Alcaraz

    Muy interesante artículo . Me gusta intentar ser guitarrista, bajista y mucho más, pero en grupo me gusta mucho más. Enhorabuena 7m

    1. Jesús

      Gracias Antonio!
      No intentes ser guitarrista y bajista; ya lo eres. Y por supuesto tocando en un grupo se potencia la creatividad y las relaciones humanas.

      Un abrazo!
      Jesús

  2. rosa

    Impresionante… me ha impactado tanto tu escrito que hasta he llorado. En momentos así, dificiles, de desasosiego, de sentir q has perdido el rumbo, no es nada fácil poderse expresar como tú lo has hecho, con tanto sentimiento y a la vez con tanto dominio de la situación!
    Lo mejor está por llegar..aunque como tú bien dices…hay que disfrutar y dar gracias de cada cosa que tenemos en nuestra vida…que no es poco!! Muchos besos guitarrista!!

    1. Jesús

      Gracias por participar Rosa!
      Abrazarse, tocarse, jugar con tus hijos (o sobrinos si no tienes), buscar momentos para reírse… todo eso es la mejor medicina, mejor que cualquier pastilla.
      Y en mi caso, como explico en el artículo, tocar la guitarra: terapia total.
      Espero leerte más por aquí 😉

      Un beso,
      Jesús

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