Erykah Badu

La primera vez que escuché scat fue en la voz de George Benson, en su hit «On Broadway«. Pero no sólo era su voz; también la guitarra «decía» exactamente lo mismo que cantaba. Genial Benson. Pero quien me deslumbró con esta técnica vocal fue mi admirada Ella Fitzgerald, cuando me impactó con «How High the Moon», de su disco en directo «Ella in Berlin».

Pero, ¿qué es el scat?


El scat podría definirse como una improvisación cantada con sílabas sin sentido. Sus precedentes se encuentran en el shout, una llamada rítmica sin palabras que llega al grito y el éxtasis. El shout, de origen religioso africano, se encuentra también en el folklore negro americano, como el blues y el gospel.

El primero que usó el scat dentro del jazz fue Louis Armstrong, en 1925; en «Heebie Jeebies» de pronto corta el texto y comienza a silabear. Louis contó que había olvidado el texto y que así salió del paso.

Bing Crosby utilizó el scat tímidamente en alguna ocasión y Gershwin lo fija en el texto y partitura de su ópera «Porgy and Bess». Pero Armstrong sigue siendo durante dos décadas el único representante de esta forma vocal hasta el extremo que contagia al texto y las palabras con sentido suenan como scat.

Ella Fitzgerald es una de las primeras cantantes de jazz en emplear el scat. Sus improvisaciones silábicas son ya líneas melódicas planificadas. El scat imita toda clase de instrumentos, lo utiliza para citar y a veces, simplemente para cantar melodía sin texto. El scat de Ella a veces es cortado, conteniendo numerosos elementos típicos del estilo bebop. Desde entonces al scat se le llama a menudo bop singing.

Anita O’Day, una atípica cantante de jazz, rubia y delgada, también practica el scat aunque sin introducir grandes novedades.

Betty Carter lleva el bop singing a su apogeo, de forma que sus improvisaciones difícilmente se distinguen de las de un saxo.

Los cantantes de scat contemporáneos han ido más allá y utilizan la electrónica, entrando en el mundo de las «marcianadas», como podemos apreciar en la cantante Urszula Dudziak, reinterpretando el Bolero de Ravel.

Pero el caso más espectacular es el de Lauren Newton que, en los años 80, ha elevado el scat de nivel musical. A ver si eres capaz de escuchar entero el siguiente vídeo, donde sus cascadas de notas y sus formas sobreagudas te van a dejar boquiabierto.

Y terminamos con una curiosidad: Ella Fitzgerald y Mel Tormé picados en un scat, ya en su tramo final de su carrera, pero con la genialidad intacta.

Me dejo muchos nombres en este post, pioneros como Tony Jackson y Al Jolson, clásicos como Cab Calloway, y los archipopulares Bobby McFerrin y Al Jarreau. Tampoco quiero olvidarme, aunque sea en un plano más cercano, de la gran cantante de jazz valenciana Ester Andújar, a quien he visto actuar varias veces en directo, dejándome impresionado su scat.

Pero te dejo a ti, lector, que bucees en youtube y escuches esta técnica vocal. Aunque su definición es muy simple, te aseguro que no hay dos artistas que se parezcan los más mínimo.


Fuente de la entrada: Enciclopedia Maestros del jazz. Editorial Planeta-De Agostini, S.A., Barcelona (1988).
Fuente foto de la entrada: Erykah Badu FEP by Yancho SabevOwn work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons.

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